HISTORIAS

EL CANDI

"Cántaro del Amor"

Transcurría el año de 1557 y éste sería particularmente especial, debido a los hechos singulares que acontecieron a orillas del Lago de Ypacarai, donde vivían y convivían tranquilos; Españoles, Indios Guaraníes y Mestizos, en la pequeña comunidad que hoy lleva por nombre AREGUA.

Montes, collados y una espesa naturaleza regada por infinitos manantiales dibujan prodigiosamente el valle donde habita la joven Candi, indiecita de la raza guaraní.

Un día, en humilde entrega se deja llevar por todo lo que le rodea y rebosante de amor, en éxtasis permanente, queriendo contener todo aquello que le maravilla en la vera del camino y frente a la inmensa majestuosidad del lago, la niña india rompe con un grito, el silencioso paisaje del valle,.

Presurosamente derrama el agua que ella traía en una vasija y exclama: "LA ALEGRIA, LA FELICIDAD Y EL AMOR QUE SIENTO AHORA, NO LO DEJARE IR, CONCENTRARÉ EN ESTE CÁNTARO TODO EL AMOR DEL VALLE Y ME UNIRÉ A ÉL PARA SIEMPRE".

Así empezó a cargar; el rocío de la mañana, las flores del valle, el sonido del monte, el perfume de los campos, la frescura de los manantiales, el brillo del sol, el azul del cielo, el trinar de los pájaros y la increíble belleza del atardecer.

Ya entrada la noche, exhausta y cansada, regresa a su hogar a reposar en su lecho.

Era noche de luna llena y brillaba más que nunca y como en un raro hechizo, durmiendo dulcemente, la indiecita Candi... !se esfumó¡. De inmediato el cántaro empezó a latir con mágicos sonidos, y a emitir destellos sin igual; con gran estruendo rompíó esa noche el silencio en la aldea guaraní... El Cántaro y Candi eran Uno.

Lleno de espanto la comunidad se estremeció y acudió a ver lo que ocurría en la choza de Candi. En medio de mucha conmoción en aquel valle y frente a la multitud que se congregaba en el lugar, todos pudieron observar con asombro, que del cántaro de Candi empezó a surgir una lengua de fuego con un brillo indescriptible y casi al mismo instante, todo el valle se llenó de aromas de las flores del campo, del Guavirá, del Aguaí Guazú, del Pacurí, del Pacholí, del Coco y del azahar.... Y como embrujada toda la comunidad exclamó. ¡Es Candi!. Y nadie la buscó todos sabían en la aldea, que en ese cántaro encantado y misterioso estaba la joven india.

Al retornar a sus hogares y aún no saliendo del asombro, ocurrió que, en cada familia, en cada hogar, en cada esquina de aquella aldea; desparramado por todo el valle color de plata, se encontraron pedazos pequeños de aquel cántaro encantado y en ella, una brillante llama de luz que regocija sin cesar a quien la miraba.

Desde entonces, cuando invadía la tristeza, la soledad, el odio, la rivalidad y la pena; las familias, los jóvenes, los enamorados y la gente toda, se reunían en sus casas en torno al cántaro de Candi. Permanecían en silencio y expectantes observaban que en la quietud de la noche, el cántaro se encendía con el mismo brillo y esplendor de aquel momento original, regalando a todos; paz, alegría y felicidad.

Y así cumplió Candi su promesa de Amor que llega hasta nuestros días.... " LA ALEGRÍA, LA FELICIDAD Y EL AMOR QUE SIENTO AHORA, NO LO DEJARÉ IR, CONCENTRARÉ EN ESTE CÁNTARO TODO EL AMOR DEL VALLE Y ME UNIRÉ A EL PARA SIEMPRE".

FUENTE: S.P.A.
 
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